Las manos eran tuyas, los brazos eran tuyos,
pero no estabas ahí.
Los ojos eran tuyos, pero estaban cerrados y no se abrirían.
El sol distante estaba ahí.
La luna suspendida sobre el hombro blanco de la colina estaba ahí.
El viento en Bedford Basin estaba ahí.
La luz verde pálido del invierno estaba ahí.
Tu boca estaba ahí.
Pero vos no estabas ahí.
Cuando alguien habló, no hubo respuesta.
Bajaron las nubes
y enterraron los edificios a lo largo del agua,
y el agua estuvo en silencio.
Las gaviotas observaban.
Los años, las horas, que ya no te encontrarían,
giraban en los relojes de otros.
No había dolor. Se había ido.
No había secretos. No había nada que decir.
La sombra esparció sus cenizas.
El cuerpo era tuyo, pero no estabas ahí.
El aire temblaba contra esa piel.
La oscuridad se adentraba en esos ojos.
Pero vos no estabas ahí.
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Saturday, September 03, 2016
Sunday, March 20, 2016
3 poemas de Mark Strand
Llegar a esto
Hemos hecho lo que queríamos.
Hemos desechado sueños y preferido nuestra mutua
industria pesada, y hemos dado la bienvenida a la aflicción
y llamado ruina al inaguantable hábito de la ruptura.
Y ahora henos aquí.
La cena está servida y no podemos comer.
La carne se asienta en el blanco lago de su plato.
El vino espera.
Llegar a esto
tiene su recompensa: nada se promete, nada se quita.
No tenemos confianza ni mérito,
ningún lugar al que ir, ninguna razón para quedarnos.
+
Según lo que dices
Todo está en la mente, dices, y no tiene
nada que ver con la felicidad. La llegada del frío,
la llegada del calor, la mente tiene todo el tiempo del
mundo.
Tomas mi brazo y dices que algo va a pasar,
algo raro para lo que siempre estuvimos preparados,
como el sol llegando un día después en Asia,
como la luna partiendo después de pasar una noche con
nosotros.
+
Me vacío de los nombres de los otros. Vacío mis bolsillos.
Vacío mis zapatos y los dejo al borde del camino.
De noche retraso los relojes;
abro el álbum de familia y me contemplo de niño.
¿De qué sirve todo esto? Las horas han hecho su trabajo.
Pronuncio mi nombre. Y digo adiós.
Las palabras siguen al viento una tras otra.
Amo a mi mujer pero la envío lejos.
Mis padres se levantan de sus tronos
hacia lechosos cuartos de nubes. ¿Cómo puedo yo cantar?
El tiempo me dice lo que soy. Cambio y soy el mismo.
Me vacío de mi vida y mi vida permanece.
Saturday, December 20, 2014
Llegar a esto - Mark Strand
Hicimos lo que se nos dio la gana.
Nos libramos de sueños, prefiriendo la industria
pesada de cada uno, y le abrimos las puertas al dolor
y al hábito imposible de quebrar lo bautizamos "ruina".
Ahora estamos acá.
Está lista la cena y no podemos comer.
La carne está apoyada sobre ese lago blanco que es el plato.
El vino espera.
Llegar a esto
tiene sus recompensas: nada se nos promete y nada se nos quita.
Y no tenemos corazón ni nada que nos salve,
ningún lugar adonde ir, ni tampoco razón para quedarnos.
Mark Strand, del libro "Me va a encantar el siglo XXI", traducción de Ezequiel Zaidenwerg
Nos libramos de sueños, prefiriendo la industria
pesada de cada uno, y le abrimos las puertas al dolor
y al hábito imposible de quebrar lo bautizamos "ruina".
Ahora estamos acá.
Está lista la cena y no podemos comer.
La carne está apoyada sobre ese lago blanco que es el plato.
El vino espera.
Llegar a esto
tiene sus recompensas: nada se nos promete y nada se nos quita.
Y no tenemos corazón ni nada que nos salve,
ningún lugar adonde ir, ni tampoco razón para quedarnos.
Mark Strand, del libro "Me va a encantar el siglo XXI", traducción de Ezequiel Zaidenwerg
Monday, December 01, 2014
Hace unos días se murió Mark Strand y yo sigo pensando en sus poemas
La
noche, el porche
Mirar
fijo el vacío es aprender de memoria
el
lugar hacia donde seremos arrastrados,
y
desnudarse al viento es sentir lo inasible
en
algún lugar, cerca. Los árboles se pueden
agitar
o estar quietos. El día o la noche pueden
ser lo
que quieren ellos. Lo que deseamos, más
que una
estación o un clima, es la comodidad
de ser
extraños, aunque sea para nosotros.
Ése es
el quid de la cuestión. Incluso ahora
pareciera
que estamos esperando algo,
que con
su aparición se esfumara. El sonido
de unas
hojas que caen, o quizá de una sola,
o
menos, todavía. Lo que hay para aprender
es
infinito. El libro nos dice todo eso
pero
jamás fue escrito con nosotros en mente.
*
La
buena vida
Estás
parado junto a la ventana.
Afuera
hay una nube de vidrio que parece un corazón.
Los
suspiros del viento son como cuevas entre tus palabras.
Sos el
fantasma en ese árbol de afuera.
La
calle está en silencio.
El
tiempo, de la misma manera en que el mañana y que tu vida,
parcialmente
está acá, parcialmente en el aire.
No
podés hacer nada.
La
buena vida llega sin aviso:
erosiona
los climas de la desesperación
y se
presenta, a pie, de incógnito, sin ofrecerte nada,
y vos
estás ahí.
Traducción
E. Zaidenwerg
Saturday, November 29, 2014
El cuarto - Mark Strand
El cuarto
Es la historia de siempre, la manera en que
ocurre
a veces en invierno, a veces no.
Quien la escucha se ha dormido,
las puertas del armario de su infelicidad
se abre
y entra en su cuarto la desgracia-
muerte al amanecer, muerte al anochecer,
sus alas de madera agitan el aire,
sus sombras, la leche derramada que llora
sobre el mundo.
Hay necesidad de finales sorprendentes;
el verde prado donde las vacas arden como
papel impreso,
donde el granjero se sienta y mira,
donde nada, cuando ocurre, es demasiado
terrible.
Gracias por tus poemas, Mark Strand
Completar las cosas
En un campo
yo soy la ausencia
de campo.
Siempre pasa
lo mismo.
Dondequiera que esté
soy aquello que falta.
Cuando camino
divido el aire
y el aire
siempre se mueve
llenando los huecos
que mi cuerpo deja.
Todos tenemos razones
para movernos.
Yo me muevo
para completar las cosas.
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