Tuesday, April 07, 2020

¡Hay leña para descargar!




Hay leña está disponible para descargar libre y sin cargo hasta que termine la cuarentena. Gracias a la querida Caleta Olivia por el fueguito 🔥💥


http://caleta-olivia.com.ar/epub/haylena-arnolfi.epub

Monday, March 09, 2020

Hacia el 8M - Elena Anníbali







Oigan, mujeres de las casillas, oigan
mujeres de la ruta, de los tinglados 
y de los galpones, óiganme, mujeres 
que hacen pastar al ganado y se queman al sol
como culebras, óiganme, las amo y las he amado,
siempre. Maternando en los colectivos, dando
oscura, agria leche, o tibia y dulce, las he visto
cubiertas de asfódelos, en mi memoria, aún
las afantasmadas, las idas, las difíciles figuras perdidas
en la noche del tiempo. He paseado
con ustedes, en trenes, las he visto
correr bajo la lluvia en altos tacones rojos, martirizadas
en la ardiente cocina del patrón, golpeadas, tiradas
en las banquinas, moliendo maíz, o sacando el piojo
al perro, al niño, al mono, sin muecas de asco 
o de rencor hirviendo la carne, la sopa,
los trapos infectos de los enfermos, o quemando azúcar
ante el muerto o la tripa del hijo, o la mierda del ajeno.
Las he visto en las alcantarillas. Mi ciudad es una cartografía
del horror, el campo es una cartografía del horror, las casas,
las piezas, los puertos, los ríos, las fábricas, las iglesias son 
una cartografía del horror. ¿Nos hemos acostumbrado?
¿Nos da pereza? No nos importa verlas secas, heridas, marcadas,
perdiéndose, los ojos vueltos hacia adentro, los puños
apretados, la flor de la mansedumbre y la resignación,
incubado por siglos el huevo de la vergüenza y la rabia ha parido
mujeres muertas. Pero yo en trenes, óiganme, en casillas, 
óiganme, mujeres de los barrios altos, en los hornos, manejando
camiones, arando el campo, barriendo suelos ajenos en
hospitales, óiganme mujeres que en la noche, las amo 
y las he amado. Aún tocadas por la codicia, el espanto,
la guerra, óiganme mujeres, soy la hermana que también,
si, no sé por qué o cómo, sí, también, se me tuerce la boca,
¿saben? Sí, yo también he sido el cuerpo donde ha caído la mano
equivocada, el palo, la humillación, la tensada cuerda del
desprecio. También he sido aquella vez en que me ahogaron, 
ahogándome, quitándome del medio la palabra, el uso
del aire, la respiración cortada, el cuerpo una interrogación,
una oscuridad, un corte, también he sido lo que todas nosotras,
una noche, o un día, algún día, hermanas mías. Las amo
y las he amado. Yo he sido todas, he sido
yo, óiganme, mujeres del aire, de las casillas, de las rutas,
golpeándome las costillas, hemos sido todas una, invencibles,
unidas invisiblemente como las majadas por el trueno,
corriendo, de aquí para allá, haciendo dulzura, comida, lavando
hijos, trastos, hemos sido la fuerza de este mundo, la rotura
ardiente de nosotras echando vida. ¿Qué mal nos harán, hermanas?
Qué mal nos harán. Somos
un solo cuerpo vibrando. 
Estamos a salvo.
Las amo, las he amado.

Monday, March 02, 2020

Diarios - Sylvia Plath










"Ni siquiera sé cómo, pero ya estamos en marzo. En medio de esta terrible tristeza, de esta angustia, este cansancio, este miedo, continúo en movimiento".

"El hecho tan simple de escribir, de sostener esta pluma, prueba, espero, mi capacidad de seguir viviendo. Por alguna razón, la fatiga se acumula como un oscuro lodo en el que me hundo. Fuera, ruido".

"Todo en la vida se puede escribir si tienes las agallas suficientes para hacerlo y la imaginación para improvisar. El peor enemigo de la creatividad es la duda".

"Es hora de que me ocupe de mí misma. He ido tambaleándome por ahí, lúgubre, siniestra, sombría. Ahora toca construirme a mí misma, darme una columna vertebral, por más que fracase".

"Deseo las cosas que me destruirán al final".




de los Diarios de Sylvia Plath

Ernesto Cardenal (1926-2020)













Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto 
y escribí ese artículo contra el Gobierno
por el que estoy preso.


PEQUEÑO TRATADO SOBRE LA UTILIDAD DEL LENGUAJE (Jesse Lee Kercheval)


Mi hijo, de quince meses,
por el jardín, el paso
rígido por el pañal,
recoge una ramita.
“Palito”, dice.
Encuentra otra.
“Palito”. Toda la tarde,
manojos de palitos.
No se cansa nunca
de la acción
ni de la palabra. Siempre
la sorpresa del reconocimiento,
siempre la alegría
por la abundancia
de este mundo.
Estudia cada
rama caída,
después le pone nombre:
“Palito”.

Traducción Ezequiel Zaidenwerg

Thursday, February 27, 2020

Romper a hachazos el mar congelado que llevamos dentro

Creo que deberíamos leer sólo el tipo de libros que nos lastimen y apuñalen. Si el libro que estamos leyendo no nos despierta de un golpe en la cabeza, ¿para qué lo estamos leyendo? ¿Para que nos haga felices, como dice tu carta? Dios mío, seríamos felices precisamente si no tuviéramos libros, y el tipo de libros que nos hacen felices son el tipo que escribiríamos nosotros si tuviéramos que hacerlo. Pero necesitamos libros que nos afecten como un desastre, que nos duelan profundamente como la muerte de alguien que quisimos más que a nosotros mismos, como estar desterrados en los bosques más remotos, como un suicidio. Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo.

Franz Kafka

Bendición para la casa nueva - Ursula Le Guin

Que esta casa se llene con olores de la cocina
y con sombras y juguetes y nidos de ratones
y rugidos de furia y cascadas de lágrimas
y hondos silencios sexuales y sonidos
de origen misterioso nunca explicados
y tesoros y regalos y miles de desechos
y un flujo como un viento cálido pero más lento
soplando las hojas de los árboles y libros y años
de pez de la vida de un niño revoloteando plateados
rápido, rápido en la lenta ráfaga incesante
que ondula las cortinas un momento
todos esos años desde ahora, hacia atrás.
Que puedan los umbrales y los marcos bendecidos
bendecir a cada paso.
Que puedan los techos pero no los cuartos conocer la lluvia.
Que las ventanas conozcan claramente
la rama y la flor del manzano.
Y que podáis estar en casa
como la música está en el instrumento.



Traducción Diana Bellessi

Saturday, February 22, 2020

2 poemas de Elena Anníbali

en el pavimento queda
por la tarde
la sangre seca
de las perras en celo

algunos
las agarran del cuello y las hacen morir:
no soportan la libido gloriosa
que alborota los machos
los mechones de pelo en las puertas de alambre
el olor rijoso del orín
en los carteles de las tiendas

las perras son dóciles al entrar
en las bolsas de nylon
obedecen y se pliegan al tamaño
enarcan los huesos
se acomodan a la muerte
al silencio

conozco esa mansedumbre de haberla ejercido
basta tocar la marca roja en el cuello
para evocar soga y dueño
pero yo mordí la mano
y ahora tengo esta libertad
grande
en que me asfixio

(de tabaco mariposa)
 ...
tuve rabia y no pude dormir
tuve tristeza y no pude dormir
ni fumar, ni hablar entre dientes

pero el monte, esa noche, vino a mí
como un lagarto negro

me habló con su lengua de pájaros y neblina

me dijo: levantá tu corazón y andate
me dijo: levantá tu casa y andate
me dijo: levantá tu hijo, tus perros domésticos
tus papeles y andate

no te quiere el pez, ché, el río se pone sucio, vienen
las lluvias y la flor se pudre, la naranja se pone
amarga, el sirirí se esconde como si viera
al zorro que lo come
lo único que queda, el crespín, triste como vos, ché
triste cantando para vos

y yo le dije que había una ceniza espesa trabándome la sangre
ceniza de muertos, le dije, que no podía
caminar, andar, trocar el dolor en marcha
la rabia en marcha
le dije no, andate vos, lagarto negro, hermano
monte mío, le dije, y miré y vi
mi lengua hablando a quién
mis ojos mirando qué
mis pies sobre cuál tierra, cuál lugar

no estaba yo o nada estaba

apareció, entonces, una codorniz pequeñita y suave
un ave de ojos negros y mística, un ángel ave

se acurrucó a mis pies, me dictó los salmos de reconciliación
y mi corazón seco como un palo, empezó a echar flores de durazno

grandes flores de durazno y azahar rompían mis costillas
y yo verdecía, y ah!... me elevaba, pues, frutalmente,
yo tocaba al mismísimo señor de los montes y de los cielos

me tocó con sus manos de mamita el ave de fuego

cantando volví a mi casa, cantando
levanté los árboles talados, aparté las hierbas malas
di pan a mi hijo a quien ya le asomaban dientes, di
agua buena, clara

monte suspiró, una electrizante bandada de pájaros
me saludaba

la hondura de la mañana era todo gloria y regocijo

(de Curva de remanso)
 
 

Monday, February 17, 2020

Florecer es un logro - Emily Dickinson

Florecer es un logro.
Damos, en ojeada distraída,
con una flor y apenas sospechamos
las circunstancias mínimas
que colaboran al radiante asunto.
Tan intrincadamente elaborada
para ser ofrecida después al mediodía
como una mariposa.
Envolver el capullo y enfrentar al gusano,
obtener el derecho del rocío,
ajustarse al calor, burlar el viento,
escapar a la abeja rondadora
para no estar en falta con la naturaleza
que la espera aquel día…
Ser una flor es una honda
responsabilidad.

Traducción José Manuel Arango

Thursday, February 13, 2020

Un poema de Eloísa Oliva

Me cuento a mí misma el cuento:
hubo una época en que todo
estaba entero
tu cuerpo era un elástico, tu cabeza
el centro de gravedad. Tenías fuerza.
La vida era un durazno
íntegro, dorado
todavía enganchado a la rama.
En la paciencia estaba el secreto.
Y no supiste, y después
ya estaba hecho. El chasquido
de esa rama al quebrarse
te golpea todavía la cara.
Vendada la cabeza, tratás
de recordar quién sos. A veces
hay una astilla, una luz, algo
no del todo inconexo.
Y te preguntás si quienes somos
es lo mismo que quienes éramos
si quienes éramos
es lo mismo que podríamos ser.

Wednesday, February 12, 2020

Adentro de todas las cosas - Roberto Juarroz

Hay fragmentos de palabras
adentro de todas las cosas,
como restos de una antigua siembra.
Para poder hallarlos
es preciso recuperar el balbuceo
del comienzo o el fin.
Y desde el olvido de los nombres
aprender otra vez a deletrear las palabras,
pero desde atrás de las letras.
Quizá descubramos entonces
que no es necesario completar esos fragmentos,
porque cada uno es una palabra entera,
una palabra de un lenguaje olvidado.
Y hasta es posible que encontremos en cada cosa
un texto completo,
un reservado y protegido texto
que no es preciso leer para entender.

Monday, February 10, 2020

Corazón Valiente (Gilda) - Esmeralda Escalante

Escribir - María Teresa Andruetto

Escribir para que lo escrito sea abrigo, espera, escucha del otro. Porque la literatura es todavía esa metáfora de la vida que sigue reuniendo a quien dice y quien escucha en un espacio común, para participar de un misterio, para hacer que nazca una historia que al menos por un momento nos cure de palabra, recoja nuestros pedazos, acople nuestras partes dispersas, traspase nuestras zonas más inhóspitas, para decirnos que en lo oscuro también está la luz, para mostrarnos que todo en el mundo, hasta lo más miserable, tiene su destello.



Friday, January 17, 2020

Una pregunta de Alberto Szpunberg

Y es la hiedra que trepa entre las grietas y echa gajos,
y es el picaflor que bebe la dulzura y alza el vuelo,
y es la hormiga que se alimenta de raíces y abre el camino,
y es la frente que se inclina y da contra la piedra,
y es la sangre la que hace polvo tanta grandeza,
tanta eternidad desmoronada hasta el absurdo.
¿Cómo es que tropezamos con nosotros mismos?

1° Certamen Nacional de Literatura Osvaldo Bayer


Es la primera vez que mando un cuento a un concurso ¡y pasa algo! Mi cuento fue uno de los seleccionados en el 1° Certamen Nacional de Literatura Osvaldo Bayer. Comparto mi alegría y el agradecimiento al gran jurado: Gabriela Cabezón Cámara, Juan Forn y Guillermo Saccomanno. También tuve la suerte de conocer a Esteban, el hijo de Osvaldo Bayer. Estoy muy contenta ♡














Wednesday, January 15, 2020

78 - Guillermo Saccomanno


En la noche del centro, la multitud. Banderas, bocinas, cánticos. En una esquina, se encuentran dos hombres. Dos años sin verse. Los dos cambiados. Estás igual, se mienten. Lo que compartieron, se acuerdan. No necesitan decírselo. Los dos piensan que el otro estuvo chupado. Tampoco lo dicen. Alrededor, la fiesta popular. La emoción de los dos, la misma. Dura poco. Si los dos están vivos, el otro puede ser un delator. Los dos, apurados, vuelven a perderse en la multitud. Ninguno imagina que el otro se salvó de milagro. Los dos, ahora, cada uno por su lado, se dan vuelta para ver si el otro lo sigue.

Foto del Archivo General de la Nación

Sunday, December 29, 2019

Para vivir aquí - Paul Eluard

Hice un fuego, lo azul me había abandonado,
Un fuego para ser su amigo,
Un fuego para entrar en la noche invernal,
Para vivir mejor.

Y le di todo aquello que el día me hubo dado:
Los bosques, los zarzales, los trigales, las viñas,
Los nidos y sus pájaros, las casas y sus llaves,
Los insectos, las flores, los armiños, las fiestas.

Viví con el rumor de las llamas crujientes.
Con el perfume de su ardor;
Yo como un barco iba por el agua prohibida,
Como un muerto no tuve más que un solo elemento.




Sunday, December 22, 2019

Diciembre 31, 2001 - Beatriz Vignoli


Y la vida era esto:

salir a la vereda el treinta y uno
a las doce, ver cómo un vecino
enciende una bengala.

El brazo en alto, inmerso en la luz ígnea.
Un silencio rosado y expectante,
un fuego inmóvil el mundo.

¿Celebra? ¿Pide ayuda? Nada pasa.
Nada llega. Todo al final se apaga.
Pero aquel brazo en alto, aquella duda.

Aquella intensidad.



Just Another Diamond Day – Vashti Bunyan





Hace poco descubrimos este disco con mi hija, últimamente es uno de los que escuchamos antes de dormir ✺✹

Saturday, December 21, 2019

3 poemas de Edith Vera

Soy necesaria al ponerse el sol
porque ¿quién vigilaría las estrellas?
¿quién miraría si cada trébol plegó sus hojas?
¿quién apagaría los fuegos encendidos?
¿acaso te preocuparía el ladrido lejano
de algún perro solitario?
Ya ves, ése es el momento
de mis preocupaciones.
Y camino como si llevara atadas a mi cintura las llaves de la noche.


...

Ella sabe que todo es poesía
machacando el ajo en el mortero,
picando el perejil
hasta
indudablemente son poesía
esas yemas de huevo
que son batidas
y reciben el aceite que cae
gota a gota
y es poesía el mantel
con el viejo bordado de la amatista con flores
y el fuego
y el agua que sale de la canilla.
Y la receta de cocina
que dice entre otras cosas: “una vez que haya leudado
la masa será cortada en estrellas.”
Y la música de la cocina
envolviendo la atmósfera.


...

Una vez que se ha pronunciado 
la palabra amapola 
hay que dejar pasar algo de tiempo 
para que se recompongan 
el aire 
y nuestro corazón. 


Una nota musical que insiste - Beatriz Vallejos

Entrevista realizada por Enrique Butti para El Litoral de Santa Fe el viernes 15 de enero de 1988. En la edición del diario tampoco se incluyen las preguntas.
VIDA
Mi padre hablaba perfectamente el idioma guaraní, y me transmitió el gusto por la esencia de esa lengua. “El laconismo de los griegos”. Mi padre era riguroso en el decir. Era jardinero por vocación y farmacéutico por oficio. Yo lo veía sobre la balanza de precisión, midiendo ínfimas porciones, pesando el mercurio..
Y después mi madre, tejedora, maga de la cocina, preparando ese volcán de harina que enseguida se transformaba en una masa.
Mi madre vino a los 15 años de Italia: me transmitió sus noticias de los malones. La palabra paisano se pronunciaba en casa con un tono muy especial. Mi inquietud social nace de esas experiencias.
Mi padre y mi abuelo italiano eran buenos lectores de la literatura del siglo XIX, sobre todo francesa: Victor Hugo, Émile Zola, Romain Rolland. Esos fueron mis primeros libros. Lei poca poesía: sólo aquella tradicional que se estudiaba en la escuela. Me divertía Quevedo. Me divertía escribir cartas.
No me interesó calzar mi alma en un molde.
En mi poesía está, más allá de la aparente ingenuidad, lo patético. Y se expresa sobre todo a través de un temor en medio del cual crecí: el miedo a la creciente, a la inundación y a la sudestada. La farmacia de mi padre, en el puerto antiguo de Colastiné, fue invadida dos veces por las aguas.
Dialogué con el misterio, en un juego que no ha terminado todavía. Siempre. Esa es mi única verdad, una verdad que no puedo cambiar.
PINTORES
Gudino Kramer, en el 55, en Escritores y plásticos del Litoral, atribuyó la concisión de mi poesía a mi carácter retraído, De hecho, yo crecí alrededor de personas silenciosas.
Yo sufría de soledad, porque encontraba que en mi poesía no me parecía a nadie.
Mi poesía tomó mucho de pintores. Francisco Puccinelli me transmitió la impronta de la transparencia. Me venía a buscar para salir a pintar. “Ves qué fácil es?”. me decía.
Cuando estaba nublado Puccinelli decía que era un día ideal para pintar flores. Había que quedarse dentro de la casa e iluminar el día de alguna manera. Así, yo escapo de lo patético y busco la paz.
Me rodeo de un entorno inocente, de magia.
De los intelectuales, ¿qué puede esperarse sino prejuicios?
De Matías Molina aprendí las veladuras del misterio. Esas lagunas, esas figuras en medio del juncal…
De Enrique Estrada Bello aprendí la lección de humildad de la naturaleza y de sus colores sin violencia.
Después está Gambartes, que nos demuestra que el mito vive en el Litoral, un mito que no es pintoresquismo añadido.
Yo recibí tanto, a manos llenas: no creo haber dado nada. Pero quiero devolver, devolverlo en la forma más pura.
Un día de mi adolescencia vi una exposición, frente al teatro Municipal. Había un cuadro azul, con una línea horizontal alumbrada por una luna que no estaba en el plano. “Bueno, la búsqueda de precisión que hay en mi poesía viene de ese cuadro suyo, le dije a Supisiche un día.
POESÍA 
Recién me interesé en el haiku después de haberlo encontrado por mi cuenta. Yo también, como los haikus, buscaba una resonancia de lo inasible y de lo tácito.
Al leer una antología de poesía primitiva, compilada por Ernesto Cardenal, también me encontré. Ahí estoy, me dije Lázaro Flury me habló un día del chamamé. De por que suele no tener métricas precisas.
Porque copia los recodos, el silencio del río. Así entendí también mi poesía: “Está de seibo la sombra del timbó”
Yo no me propongo escribir un poema. Viene. Es como una nota musical que insiste. Espero, como se espera que florezca una planta. Otras veces, quienes me reclaman son las voces familiares.
Yo considero que escribo un solo libro. Cada nuevo libro es un enhebrarse en el mismo hilo.
Yo busco mi humilde verdad. Sigo a Walt Whitman, cuando hablan a los poetas del porvenir les aconseja pensar si lo que uno va a decir no está ya dicho. No por un afán de originalidad, sino de genuinidad.
La cultura no es una suma de lecturas, sino una esencia, un aprehender.
Alberto Lagunas se refirió a mi poesía llamándola “marginal: Dos islas en Rosario: Hugo Padeletti y yo.
Todo lo que hice fue con convencimiento y fervor. Siempre me sentí libre al escribir.
La imagen viene y la escribo; no intento atraparla.
“Advierto que el que se aproxima se distancia” (Lao Tsé)
Cuando yo me releo y veo lo nuevo y descubro lo apartado, entonces me alegro. Pero no es que me crea importante. La palabra es sagrada; creo en la sacridad de la palabra. Me gustaría ser un día anónima, patrimonio del pueblo.
Hay que extraer la palabra del silencio, con cuidado. Sólo tomo del silencio las palabras necesarias. El silencio es el padre de la música. El misterio es el hijo de la transparencia.
Hay que extraer la palabra con amoroso cuidado, para que no se quiebre en retórica, para que sea en poema, es decir, en infinito.
Reconozco la buena poesía en lo honesto y en la escritura que cumple estos tres requisitos dosis de transparencia, de misterio y de precisión.
Huidobro decía: “No nombréis la rosa: hacedla florecer en el poema”.
Huyo de la comparación, del como: una cosa es igual sólo a sí misma, no puede ser parecida a.
Ungaretti: “Busco mi lugar inocente” Cuando yo encuentro ese lugar inocente en un poema, digo aquí está.
Por eso amo a Emily Dickinson, un ser culto, aislado, que dio su esencia. Como aquel poeta chino del siglo VII que escribió: “El loco con grandes gestos se perdió en la noche. / Parecía un segador de estrellas”
Algunos dicen que en mi poesía hay metafísica. Yo no me lo propongo. Pero noto que tiene cierta religiosidad.
Hay largos periodos de silencio en mi quehacer poético. En un tiempo me dediqué a la artesanía de la laca, durante nueve años, trabajando con los mismos motivos: el río, el junco, los pájaros.
He hablado poco, he escuchado mucho. Joan Miró decía: “No hay que tomar apuntes. Hay que salir con una corona de ojos. Y con una de oídos, agregaría yo. Escucho, si. Este lugar es un gran reservorio del decir.
Hoy escuché al pescador. Terminó diciendo: “Y por eso yo creo en todo. En todo. En lo mío y en lo que puede suceder. Nunca se sabe’:
Me ciño tanto que quizás algún día me quede callada
Últimamente quizás haya en mí una cierta urgencia. Tal vez sea como la urgencia del río por desembocar. Siento que estoy por terminar ese libro único del que hablaba
Quizás sea el trance más dichoso y más difícil: elegir lo que quisiera que quede y lo que quisiera llevarme. Quizá tenga que ver también el hecho de que soy la última Vallejos de mi generación.
Estoy llorando. Y eso, ¿cómo se escribe?

del El collar de arena, UNL

Monday, December 09, 2019

2 de Sharon Olds

MADRE PRIMERIZA

Una semana después de que naciera nuestra hija,
me arrinconaste en la habitación de huéspedes
y nos hundimos en la cama.
Me besaste y me besaste, mi leche desató su
nudo corredizo y caliente a través de mis pezones,
empapó mi blusa. Toda la semana había olido a leche, 
leche fresca, agria. Empecé a latir:
mi sexo había sido desgarrado como un trapo
por la corona de su cabeza, me habían cortado con un cuchillo
y cosido, los puntos tiraban de la piel-
y la primera vez que te rompen, no sabes
que vas a cicatrizar, mejor que antes.
Me acosté con miedo y sangre y leche
mientras me besabas y me besabas, tus labios calientes,
hinchados como los de un adolescente, tu sexo grande y seco,
todo tú tan tierno, te inclinaste sobre mí,
sobre el nido de puntadas, sobre
lo rajado y desgarrado, con la paciencia de alguien que
encuentra un animal herido en el bosque
y se queda con él, a su lado
hasta que vuelva a estar entero, hasta que pueda correr de nuevo.


...

HIJOS GRANDES

Uno desde una dirección, otro
desde otra, un día vuelven, juntos,
y de pronto mi cuerpo cabe
en el aire que ocupa, y mi cerebro
entra en mi cráneo otra vez, y mi mente
en mi cerebro, y sobre los relieves anticlinales de mi
mente juega la luz. La semana anterior en la playa había visto
un ser que al principio no pude nombrar,
una criatura baja, erguida, con una cabeza
redonda y el cuerpo echado hacia atrás y unas
extremidades cortas que destellaban a los lados y debajo
como las puntas de una estrella, tanto que parecía brillar,
titilar en la arena - era un pequeño
primate, y detrás de él venía otro,
más pequeño y más primitivo,
un guiño deslumbrante, centelleante,
era un bebé. Y ahora nuestra hija
duerme en el sillón, no siete kilos
seiscientos, sino más o menos de mi tamaño,
su cara maravillosa compleja delicada,
tranquila. Y nuestro hijo, anoche, miraba de cerca
a su enamorada mientras susurraban por un instante, qué tierna,
atenta mirada tenía. Los criamos
diariamente, quiero decir cada hora - cada minuto
éramos de ellos, ninguna hora pasaba en la que no estuviéramos
criándolos - llevándolos, soportándolos, alzándolos
en brazos, por placer, y para que pudieran ver,
más allá, lejos de nosotros.


De La materia de este mundo. Traducción de Inés Garland e Ignacio Di Tullio, Gog & Magog.


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