Saturday, October 17, 2026

Algunos poemas de Irene Gruss

Mi hijo se hamaca
y canta.
Canta la misma canción
y ríe igual,
como si me estuviera hamacando
y fuese mi canción
y este --y aquel-- vaivén
nos perteneciera.
*

XIII
Mi madre me acuna. Canta y
el aire le sale
por la boca. Inhalo
por la herida,
mi madre sabe
de estas cosas: cierra su boca,
esta forma cruel
de respirar, guardar
el alma.

XIV
Si se me va
el aire se me va
el asma. Temo
por la herida, por la boca temo.
Si exhalara...
Yo te di mi corazón.
Si dieras el alma...
*

La soberbia gallina
Soy madre única,
no comparto
si hay grasa en el caldo,
si habrá puchero hoy, la gallina
cloquea sin parar, arrima
el ala antes de que
cada huevo rompa, y después,
crudamente el cacareo, expulsa
cantando la leve razón de ser: el huevo, la gallina,
el breve sentido, a secas:
algo falla,
lo justo falla, divinamente
expulsado por mí, la ponedora.
*

PERO EL ARTE
A Mirta Rosenberg, a Elizabeth Bishop

Lo bueno y lo malo que he perdido no ha sido arte
sino malentendidos: no saber oír,
trastabillarme;
raro cansancio hacía que diera cosas
por sentado: el abrazo;
hasta un puré era algo tan elaborado que evité pelar papas,
decir sí,
ya fuera por bueno
o malo, sin arte alguna, me equivocaba.
Después descubrí que el errar o el perderse
podrían ser lo mismo, un oficio extravagante. Pero el arte,
ah el arte, no es oficio
sino servir
un simple puré de papas, ni muy caliente
ni tibio.
*

EL TÉ

Está sentada frente a mí
y hace ruidos con la taza, la golpea sin querer.
Está loca pero la que desea
matarla soy yo.
Si le comento cualquier asunto, ella pregunta
con tono de loca más que dubitativa: ¿ah, sí?
Ahora está
diciéndome que hay vidrios rotos
en su barriga, la cortan, le duele.
Miro la taza que golpeaba, intacta,
y el té que viene hacia mí, de a poco,
rogando algo que no entiendo. El líquido
toma una forma que me asusta, y al mismo tiempo
sé que lo que pide
es piedad, ayuda; es té tibio
sobre la mesa
y es mi hermana.
*

EL TONO
Mi voz dice lo que no quiero decir,
mi voz tiene otro tono,
lo que quiero decir no lo dice,
dice otra cosa.
Lo que no digo a veces lo dice mi voz
o el silencio, el mío, lo dice pero
no se entiende. Mi voz larga
un ruido grave, un
comentario gutural, casi sin voz.
Mi voz no escucha lo que digo.
Yo escucho a mi voz decir
otra cosa.
Lo que no digo no puede oírse, y eso
es lógico. Cuando mi voz lo dice
a veces, el tono suena
desligado de mí, el sonido, el tono
es otro.
Lo que quiero decir no se escucha. Mi voz no habla,
semeja un tono
cansado de sí, del otro tono que no dice
más que un comentario, grave, baja
mi voz
cada vez que escucho, sordo el sonido
de lo que digo a veces
en un hilo casi
al otro casi,
una sola
vez que diga
lo que no quiero, mi voz,
oír.

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