Desfilan todas
frente a mis ojos
aguardando la apacible tarde
de parecerse a mí
dicen
que han acabado ya
con sus rencores
que podrían turnarse
el espacio
de mi cuerpo
dicen muchas cosas
mi madre cree
que pude ser aquella
haber vestido el atuendo
atendido el asunto
pero a mí siempre me gustó más
la embestida
desfilan puras y escandalosas
dominadas y elocuentes
sabias y recatadas
risueñas y observadoras
soñadoras maltratadas
malvadas nocturnas
señoras
mi tatarabuela
dejó su país por enamorada
mi bisabuela creció
sin madre
su hija entendió la
historia
y tuvo
que perdonarla
por el recibidor
de mi pecho vivo
se pasean todas ellas
desenfadadas
alegres confiadas
de que encontrarán
su tiempo
el espacio
el minuto exacto
para salir a la luz
y dejarme ver
la otra cara.
*
ANTEPASADA
Antes de saber
que mi nombre no era
mío
que viviría
lejos de la casa de mis padres
que morirían
el romero y la lavanda
de mi propio hogar
que tendría que volver
a sembrarlos
antes de saber
que las cosas cambian
que mi hermana dejaría de hablarme
que todo
de a poco
se acepta
antes de ti
y de lo bello
y lo bueno
y lo inevitable,
estuve parada
ante la vida
vulnerable.
*
No sé muy bien
quién fui
cuando escribía arrinconada
y en libretas pequeñas,
cuando
una cierta ingenuidad
me humedecía
detrás de lo tosco
detrás de mi cuerpo
que florecía y era doliente.
No sé tampoco
quién era
cuando te escribía a ti,
cuando mi impulso y mi querer
eran inefables y, sin embargo,
ahí estaba yo, dándole
ternura a la palabra.
No sé qué forma adoptó
mi relato
cuando sólo me sabía
llanto y pérdida
y soledad angustiosa.
O cuando, yendo hacia
adelante, te recordé
por primera vez. Ahí yo era
una mujer de ropas blancas,
tez morena, pasión
numérica
y tampoco lo sabía.
No supe quién fui
cuando nos besamos,
o cuando marchamos en
direcciones opuestas.
No sé quién soy ahora;
es sólo una sospecha
lo que prevalece.
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