Monday, January 05, 2026

Poemas de Raymond Carver

El poema que no escribí

Aquí está el poema que iba a escribir
antes, pero que dejé
porque te levantabas.

Estaba pensando otra vez
en aquella primera mañana en Zurich.
Nos levantamos antes del amanecer.

Durante un instante no sabíamos dónde estábamos.
Salimos al balcón que daba al río                                    
y a la parte vieja de la ciudad.


Allí estábamos, sin más, callados.
Desnudos. Viendo cómo se aclaraba el cielo.
Tan conmovidos y tan felices. Como si
nos hubieran colocado allí
justo en aquel momento.



La pequeña habitación

Era un buen ajuste de cuentas.
Palabras arrojadas como piedras contra las ventanas.
Ella gritaba y gritaba como el ángel del juicio final.

Entonces apareció el sol de repente 
concentrando el cielo de la mañana.
En el silencio repentino, la pequeña habitación
resultaba extrañamente vacía mientras él sacaba sus lágrimas.

Se parecía a todas las habitaciones pequeñas de la tierra
en las que la luz encuentra dificultades para entrar.
Habitaciones en las que la gente grita y se hiere.

Y luego siente soledad y tristeza.
Incertidumbre. La necesidad de amparo.



El mejor momento del día

Frescas noches de verano.
Las ventanas abiertas.
Las lámparas encendidas.
Fruta en el frutero.
Y tu cabeza sobre mi hombro.
El momento más feliz del día.

El amanecer
desde luego. Y ese momento
justo antes de comer.
Y las primeras horas
de la tarde.

Pero amo
estas noches de verano.
Más incluso, me parece,
que todos esos otros momentos.
El trabajo terminado por ese día.
Y nadie que nos pueda alcanzar en ese momento.
O nunca.



Ninguna necesidad

Veo un espacio libre en la mesa.
¿El de quién? ¿Quién falta? ¿A quién dedico esta broma?
El barco espera. Ninguna necesidad de remos
ni de viento. Dejé la llave
en el lugar de siempre. Ya sabes adónde.
Acordate de mí y de todo lo que hicimos. 
Ahora abrazame con fuerza. Así. Besame
en la boca. Aquí. Ahora
dejá que me vaya, mi amor. Dejame partir.
Ya no nos volveremos a ver en esta vida,
dame un beso de despedida. Aquí. Besame otra vez.
Ahora, mi amor, dejá que me vaya.
Es hora de caminar.

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