Sunday, September 17, 2017

La mente es una enamorada del muro 🍃


Sí, leí a Viel Temperley y estoy en éxtasis



Hoy a la mañana lloré leyendo a Viel Temperley, me agarró con la guardia baja y todavía no me puedo recuperar. Ya se hizo de noche y felizmente sigo en su mundo. Es domingo. Estuve al sol, paseé con mis perros, cociné un budín, cambié las sábanas, saqué algunas fotos, escribí y borré. Hace un rato leí la única entrevista que hay de Viel. En un momento dice: "...pero yo tenía la intención de romper mi poesía; la notaba demasiado rígida, como atada a un molde, un principio, un medio, un fin: sabía qué iba a decir. Después pasé a decir, a ver, empezó a interesarme la poesía que me permitía no solamente esconderme sino evadirme y hacer un mundo, tener un mundo”.



Friday, September 08, 2017

2 poemas de Patricio Torne

Fui hasta los cítricos a buscar flores porque me gusta tener un ramito de azahares en el escritorio. Al parecer hay quienes utilizan la flor con fines medicinales, con razón su aroma calma la minoría intensa de mi mente que quiere romper todo. Pero entonces antes de empezar a tipear la cantidad de caracteres reglamentarios por día, releí al Pato, a quien agradezco por sus poemas de aguas profundas. Es un muy buen momento para pedir Frenesí (La Gran Nilson) y Capital Simbólico (GatoGrillé Ediciones) de Patricio Torne en su librería amiga.




Wednesday, September 06, 2017

Algo de aquel fuego quema todavía


4 poemas de Jorge Isaías

MI PAISAJE

Bordeo la letra
en una costa
ato el tembladeral
de ala viva
un puñado de juncos
la vía dormida
del tren
junto a los yuyos.
Alto urdo el bañado
donde se espantan
blancas las garzas de nieve
una cigueña sola
un zambullidor
y cuatro siriríes sueltos.


ERA COMO SI

Era como si todavía fuera verano
lenguas lentas nos venían desde el aire
lentas.
Como el aliento de un animal inmenso
e imposible
que nos fuera llevando hacia el pleno
mediodía 
con su explosión ceniza de torcazas.
En ese aire no entraba
todo el cielo ni entraba
todo el Sur ni todo el trigo 
que tremolaba con sus pájaros.
Era el verano como si ya no lo fuera.
Era un lento verano dulce de tordos por el aire.
Era puro ceniza, de plumaje que el sol pintaba
con su duro laconismo.
Eran atardeceres sueltos
caballos pastando a la vera
de un camino solitario.


SOLO

Probablemente Octubre
y la razón del mar
y el ancho de los trigos.
Probablemente el aire
y el gran color que arde en el aire.
Probablemente el cielo
y tu sonrisa que no recoge el cielo.
Probablemente digo
que un gran amor
pega en el aire
y la noche sacude la distancia
y un gran dolor consume las banderas.

Sé que sólo soy un hombre
que nada contra el mundo.


ARTE POÉTICA

La densa lija de las horas
arremolinándose
inclinada
vacía de un estertor
de una miseria
de un deplorado azar
de una magnolia.

Aspirando producir
un hueco en el hueco
de los días
allí
empecinado en una palabra
trazada
inscripta, bordada, indisoluble.
El arte es la parte que reparte
su ambigüedad de sueño
de niebla
de deseo.
Hombre incompleto
resume 
en sí la duda
el olvido
los resquemores previsibles
de la muerte
el amor inclinado
en el estanque
la hoja que inventa
la brisa de la tarde.
La que sin dolor avanza
rodea, aísla, hace sucumbir los sueños,
los defenestrados amores
la nostalgia.
Todo insistirá
sobre la mano
hasta secarla,
pero no podrá con la letra
empecinada,
suelta,
arrebujada
de días que se fueron para siempre.


*Jorge Isaías (1946, Santa Fe)

2 poemas de John Ashbery


RETRATO CON CABRA


Leíamos para nosotros; a veces, para otros.
Leía en silencio el margen
cuando cayeron las palomas, estaba azul
afuera. Tal vez en un momento,
dijo. Nunca llegó el momento.
Estaba leyendo otra cosa ahora,
no importaba. Vinieron otros y
dejaron su currículum. No vagueaba,
exactamente. Alguien quería irse
del todo en esta estación absurda.



ECO TARDÍO


A solas con la locura y una flor preferida,
notamos que ya no queda nada por escribir.
O quizás es necesario escribir sobre las mismas cosas
de siempre de la misma manera, repetir las cosas una y otra vez
para que el amor persista y sea gradualmente diferente.

Las hormigas y colmenas deben ser examinadas eternamente,
así como hay que registrar los colores del día
un centenar de veces entre el verano y el invierno,
para que baje la velocidad hasta alcanzar el ritmo de un baile antiguo
y se quede ahí, que descanse, con vida.

Sólo entonces la falta crónica de atención
de nuestras vidas nos envolverá, mediadora
y con un ojo en esas largas sombras afelpadas
que hablan tan hondo a nuestra inconsistencia
y falta de conocimiento sobre nosotros mismos,
los motores parlantes de nuestra época.

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Me regalaron este video que registra mi participación en el Festival Sonora Argentina. Ahí estoy con alta panza de seis meses y el corazón adelante. Gracias a Noe Recalde por la invitación y a todas las compañeras de ruta por encender el camino. 

✊ 💛 ⚡️ 🔥

Saturday, September 02, 2017



























En un rato leo unos poemas en el Festival Sonora, un encuentro de mujeres creadoras organizado de forma colaborativa por autoras y productoras en diversas ciudades del mundo. Gracias a la gran Noelia Recalde por tan potente invitación.


Celebro a las compañeras de ruta. En estos tiempos, juntarnos a compartir ideas, música, poesía y otras artes se vuelve cada vez más necesario. Un placer, mujeres.

#mujerescreando
#mulherescriando

Wednesday, August 23, 2017

La araña - Juan Manuel Inchauspe


La veo asomarse en el orificio de un tronco podrido.
¿Cuál es, exactamente, su mundo? No lo sé.
Quizás sea ese tenso cordaje
entre ramas y hojas,
sobre el cual pretende ahora avanzar.

Alrededor nada se mueve.
Pero ella debe haber escuchado un oscuro llamado:
¿Mide realmente
la distancia que la separa del centro?
¿O se siente poderosamente atraída
por ese vacío cargado de peligros?
Como nosotros, a veces, en medio de la oscuridad
y de las palabras,
ella, la araña, emerge de pronto hacia la luz
y se aquieta de golpe
atenta a todas las vibraciones
de la red.

Susurro y altavoz - poesía interactiva




*Susurro y altavoz* es una caja de herramientas digital para experimentar nuevas formas de creación literaria. 
Acá está la puerta para ir a jugar: www.susurroyaltavoz.encuentro.gob.ar

Tuesday, August 22, 2017

La edad me está re-creando - Gioconda Belli

La edad me está recreando.
Un rostro desconocido empieza a aparecer
sobre mi rostro.
Cada día, en vez de la semblanza
a la que estoy habituada,
otra mujer se asoma en el espejo
y me mira desde una madurez
que aún no reconozco
como mía.

Algunas notas de Maurice Blanchot ✍ ✎ ✏ ✐



→ Escribir es hacerse eco de lo que no puede dejar de hablar. Y por eso, para convertirme en eco de alguna manera debo imponerle silencio. A esa palabra incesante agrego la decisión, la autoridad de mi propio silencio. Vuelvo sensible, por mi mediación silenciosa, la afirmación ininterrumpida, el murmullo gigantesco sobre el cual, abriéndose, el lenguaje se hace imagen, se hace imaginario, profundidad hablante, indistinta, plenitud que es vacío.


→ Y en eso, misteriosamente, la escritura ligada sin embargo al desarrollo de la prosa, cuando el verso deja de ser un medio indispensable de la memoria, la cosa escrita se muestra esencialmente próxima a la palabra sagrada, de la que parece trasladar a la obra su extrañeza, de la que hereda la desmesura, el riesgo, la fuerza que escapa a todo cálculo y que rechaza toda garantía. Como la palabra sagrada, lo que está escrito viene no se sabe de dónde, no tiene autor ni origen y, por ello, remite a algo más original.


→ Toda palabra originaria, aunque sea el momento más dulce y secreto, es porque nos antecede infinitamente, lo que estremece y más nos exige: como el más tierno despertar del día en que se declara con toda violencia de una primera claridad, y como la palabra oracular que nada dicta, que no obliga en nada, que ni habla incluso, pero que hace de este silencio el dedo imperiosamente dirigido hacia lo desconocido.

Friday, August 18, 2017

Materia prima melancólica - Ricardo Zelarayán





"A tu cuerpo se lo llevan a pulso las palabras que se dicen para no hablar", dice Zelarayán al empezar este poema bestial. Esas palabras que se dicen para no hablar, ¿para qué sirven? ¿para ocultar? ¿para encubrir?

Va el poema completo:

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Materia prima melancólica - Ricardo Zelarayán



A tu cuerpo se lo llevan a pulso las palabras que se dicen para no hablar.
Carretilla sin rueda, tu baúl de cartón colorado se derrumba entre las vías muertas.
Y todo huele a pluma quemada.

Pasan dos peones forcejeando en una zorra. Y ya se alejan hipando:
-¡No te echés p’atrás, brasa en el culo!
-Y vos no me sigas dando soga, che…

Eras nomás la vecinita aquella, la que esperaba el ómnibus
en el descampado, bajo la sombra rala del paraíso aquel.
Última chance: las palabras resbalan como agujeros de cinturón.

Hay que llevarse el cuerpo que amenaza siempre con la última palabra.
La palabra filosa contra los palabreros de ley que acabarán por apalabrarnos.

Metido en bolsa de arpillera se sienten las patadas de los materos
de amargos. Después, el gusto del sisal con que te cosen la boca,
las orejas, los ojos y el culo, naturalmente.

El tordillo desensillado masca sus brotes agrios. Hay moscas sobre
la bosta dulce y fresca. La roldana canta y canta mientras el balde
sube y baja. Agüita de las palabras.

Es sábado. Los obreros de vialidad ya se fueron de farra. El viento
silba entre las chapas de la casilla solitaria junto a la ruta. Poco
más allá, rosa de fuego en la penumbra, un camión arde ahí nomás,
haciendo señas.
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Pescador - Emma Barrandéguy

Con amor
pongo mis manos en tu vieja caja de pesca,
toco suavemente
las sogas entrelazadas
y con paciencia las ordeno,
clasifico sonriendo los anzuelos,
admiro tu reserva de corchos,
tus mojarreros preparados para los niños
que tal vez te acompañaron
al reino ceñido de los hombres,
para aprender a serlo.
Comprendo tu dicha tranquila.
Sé que el hombre que pesca, huye,
sueña, piensa,
esconde su soledad,
hace estallar la rapacería
que lo rodea y lo corroe,
mira el cielo y respira,
mira el agua y se alimenta,
mira la presa con vanidad
de niño que completa su serie de figuritas.
Ahí nadie podía seguirte,
ni gastos, ni pleitos, ni políticas, ni vestidos de noche.
En los estantes queda ahora tu único tesoro
para que alguien que te desconoció
te celebrara.
Así lo hago.
Y te tiendo la mano,
hombre que mirabas el río
y seguramente sonreías.




De Pliegos de poesía 23, de Emma Barrandéguy (Gualeguay, Argentina, 1914-2006).

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