Tuesday, October 13, 2020

Gracias por todo, Gabo Ferro

 








III

 

Trozar aceites perfumados en cuartos o en mitades

Colar el cerdo en partes desiguales sobre un velo de novia

Subirlo todo a un árbol

Diluir el enigma que se forma en la nata durante siete días sin sus noches salvo que no haya luna. La luna da un color que proyecta y amarga el sabor terciopelo

Medir el calor con la palma del pie, con los ojos cerrados

Subir el frío

Colocar como los relojeros una mora en la morera y una manzana verde con los perros afuera

Olvidar los ingratos

Sacudir a los cuervos lo que dure media medianoche

Endulzar con una miel cualquiera

Mirar tres puntos en la arena

Toda la masa turbia irá así al cuero

Coserla sin aguja y asar en la tormenta


XXVII

 

Suelte los gallineros sin las aves

Arme un horno de barro por fuera de la pluma

Venza la timidez de los desnudos, use el rubor para adobar el cuero

Destrone un huevo

Si es mujer sin marido apadrine un tomate, si es viuda sólo arroje el duelo o la mantilla al aire o a la sopa

Desvista de sombreros y coronas las garras y los picos

Conserve el músculo y los ojos, deseche de inmediato su mirada para un sutil veneno para ratas

Haga pesto del fuego, del vuelo y del recuerdo

Gire y haga girar dos mundos; uno durara un sol, el otro doce

Sí enferma que se coma sin la piel

No habrá visita

  

XXIX

 

Poner todo a pudrir, pudrirlo todo

Si no se pudre sólo, o no es posible, pudrirlo con ayuda de los monos pero pudrirlo todo

Hacer yogur de los camastros, del azul y del rojo, de las imágenes, de todas las imágenes, hasta de los grabados milagrosos, de la luz, del papel, del arte, de la poda, del arrebato y del Japón

Hacer queso de las visitas recurrentes, de los juguetes y juegos de los niños, de los árboles rastreros, de las picas, de las repitencias y de las recurrencias

Hacer hongos que fermenten las cunas y las máquinas hasta que se luditen las matronas del puerto y las del campo

Cultivar la saliva en cada celda de todos los panales y paneles de cada biblioteca

Aflorar en la flor del intestino

Pudrir que es transformar, hacer un cuajo viejo sano sabio de la casa y las cosas por un camino extraño de un modo extraordinario, fermentado

Para que bien resulte, que siempre algo se pudra en cada cuerpo y bien adentro y cerca de la casa

 

XLIX

 

Si un plato va a la infancia quitarlo del menú

Montarlo en la memoria

Ser discreto al pasarlo

Se aturden los sabores con las cosas

Cuando el sabor perdido reaparece y hay presente y pasado visitado en un bocado simple la cabeza hace apenas lo que puede, casi nada

Estallan las señales en picada entre caras y cuerpos y bestias y partidas y blanco y bienvenidas y una carta de amor encontrada y perdida en infinito y un viaje en barco y especias de otros puertos y otras puertas y vecinos y manos enguantadas en mesadas extrañas y manteles y sogas entrenudos anudadas y gritos de las bestias, piares y corridas y cuchillos y desplumes y risas, risotadas y jugos que revientan al fin en una sola mueca descompuesta, turbada

¿Dónde quedan los ojos?

¿A qué altura?

Y al fin vendrá ese abrazo delicado

y ese trozo de pan, el del regreso

Aunque pague con oros y laureles, si el comensal no sirve para el viaje, no cocine este plato, ni trate, ni lo intente

 

LII

 

Que nadie se acerque a la cocina si no tiene un secreto

Todo vale

Un ingrediente, una muerte, una pasión opaca deslumbrante, una tensión, una memoria, una voz, un planeta guardado, un robo, un asalto, una canción, una historia aberrante, un silencio, un escondite, un plato o un amor

La masa lo percibe

Quien no tenga un secreto que ni apile la leña, ni corra las cortinas, ni se acerque al calor

 

LXXVII

 

Regular a los otros en la literatura

Corregir lo inofensivo como en otra dimensión y con ceguera

Tomar lo que nos quede a tiro de la mano aunque no esté

Cavar toda la línea hasta que llegue su sentido y el dulce alrededor y así de pronto a plomo cada fruta se hará un guante, uno solo

Ocurrirá el poema mientras buscamos el par en lo perdido

 

XCV

 

Las cosas ya no son su superficie

El celo ha vuelto más hermosa a la bestia

La granja se derrama al universo

Se deflagran las leches y los jugos

Todo es montura y monte

Condena la hermosura

Los colores se cubren, se destapan, arden, se decoloran, se destiñen, se arrecian, aúlla la lamida fundida en el encaje, en la invasión, en encomiarse al músculo que no estuvimos, quedamos mientras dura, no seremos tal vez ya nunca más

¿Quién sabe?

Los charcos de tan blanco y de colores

El negro se ha escondido en el invierno, le han robado las noches y la siesta

Arden los cementerios, se desploman las lápidas y hasta los mausoleos, los gatos y los perros se derrumban

Los árboles que enmarcan de colores al ahorcado que artista es picoteado por chimangos

Novias de telaraña, amantes descubiertos en pregunta y ceniza

¿Cómo somos de libres?

¿Hasta dónde me dejo?

¿Me permito hasta dónde?

A cada cual su incendio, su propia fantasía que aunque el guante parezca universal, cada pieza encajará y encaja sin más en su medida

 

CXXX

 

Ya comenzó hace tiempo

Vamos temprano y tarde, la astilla ya está hecha

Apuremos los fuegos. Hay tanto que cantar cuando abrimos los brazos y tan poco cuando los encerramos

Armemos panoramas, una mesa paisaje para los que regresen

Un jugo tan brutal que haga salir serpientes de los nidos y de las madrigueras

El aire como carne

El fuego va por fuera

Soltarse de lo dolido y lo que duela. Es tiempo de confianza y de alegría

Desatarse al precipicio de la siesta

 

 

CXXXII

 

Despotricar

Sacarse los caballos del encima de uno

Durar sin dar un golpe en esa mansitud de la montura

Con todo lo de afuera inundado de adentro sin la violencia propia de la cabalgadura

Casi puro latido entre los fardos

Apenas, invisible y entre sueños

Paciente, indiferente, insensible, neutral, conforme, satisfecho

Sin crin y sin historia, sin libertad, sin viento, sin espuma

Un comadreo, un aire que no puede acoplarse a ningún viento, un agravio, un gesto imperceptible, una ofensa, una gota de leche, un ultraje a cada músculo del cuerpo, un renegar de la belleza de la fuerza, un sacrilegio, una alabanza a nadie para nada, una sorda implosión de una bestia impalpable a un paso de pasarse a los olvidos

 

 

CLXV

 

Intentar no olvidarse pues olvidar contagia

Una papa, cebolla, una montaña

Te verde, rojo y negro

Carne de fruta, piel, pudrir la leche para que se haga el cuajo y la cuajada

Montar a contrapelo de los ciervos para traer el agua

Controlar que se acopien los hambres hasta el salto

Advertir con ganas y cuidado la basura, no el desperdicio amable, la basura. La basura que espanta, esa va en otro mundo, lejísimo muy siempre, puntualmente

 

 

 

CLXII

 

Cartonear por la gramática y por el universo

que si nos hacen ricos, si nos hacen bien hechos,

ya no tendremos que tirar a la olla

 

 

CLXVII

 

No aceptar

Quedar tozudamente en suspensión

No ir

Ejercer abandono

Tomar aire

Exhalar siendo ausente

No estar en las estrellas, ni arriba del después ni en los cipreses

No levantar la mano

No haber sido pudiendo haber estado

Practicar lo invisible como el aire virtuoso sin lugar en su sitio

No comentar

Refractario, inhallable, como un pimpollo eterno o como una semilla

Cultivar lo no dicho como nadie jamás

Ejercitar el silencio sin entrar

No contemplar

Profesar la mirada, la pausa, el equilibrio mejor que en el desmayo

Negar la superficie, lo profundo, el contraste, la pasión de los goznes y todo lo que guarden las alturas

La araña alada arrasará la casa

Un momento

¿Qué pasó?

¿Qué pasa?

Recuperarse lento a conmoverse

Volver a deletrearse cuando sea, muy despacio, como los silabarios, acompasadamente

 

 

CLXXIII

 

Algo ha muerto y a la vez agoniza más allá del lenguaje

Desde la orilla se oye tan claramente

Entender va quedando tan lejos del sentido

Algo se filtra entre el ruido de la lengua salpicando en la cueva

Nos armamos un nombre en nuestro nombre, en la urdimbre del habla y en su falta

Armamos con el síntoma lo que quieren decirnos

Somos buenos porque intentamos entenderlos

Cuando se nos escurra la voluntad del Bien y de lo bueno que orbita entre nosotros, no se entenderá nada


Del Recetario panorámico elemental fantástico y neumático (Ciclo 3 Ediciones, 2015)

Premio Nobel de Literatura a Louise Glück ♡


Debería herirse
solamente a algo que se le pudiera dar
el corazón entero.
*
En una época,
sólo la certeza me daba
alegría. Imagínense…
la certeza, una cosa muerta.
*
Hace mucho tiempo, fui herida.
Aprendí
a existir, como reacción,
desconectada
del mundo: te diré
qué quería yo ser:
un artilugio capaz de escuchar.
Inerte no: inmóvil.
Un trozo de madera. Una piedra.
*
Y si cuando escribí sólo usé unas pocas palabras
fue porque el tiempo siempre me pareció corto,
como si pudieran arrancármelo
en cualquier momento.
*
Las canciones han cambiado: lo impronunciable
ha entrado en ellas.
*
Tú que no recuerdas
el paso de otro mundo, te digo
podría volver a hablar: lo que vuelve
del olvido vuelve
para encontrar una voz.
*
Intento hacer que vuelvas,
ésa es la razón
de mi escritura.
Pero te has ido para siempre
como en las novelas rusas,
diciendo unas cuantas palabras
que ya no recuerdo.
Qué voluptuoso es el mundo,
lleno de cosas que no me pertenecen.
*
Mi madre ha visto la muerte: por eso no habla nunca
de la integridad del alma. Ha sostenido en brazos
a un bebé, a un viejo, mientras la oscuridad los envolvía,
solidificándose, hasta convertirse en tierra.
El alma es como el resto de las cosas materiales:
¿por qué tendría que mantenerse intacta, fiel a su forma,
si puede ser libre?



Marquee Moon - Television

Friday, September 25, 2020

Vida retirada - César Fernández Moreno


Vida retirada

Sentado en el umbral de mi casa
qué importante la vereda de enfrente
cosas que el hombre construye para disimular la
indiferencia de la tierra
la pared plana como el fin del mundo
los ladrillos ordenados y blanqueados
las ventanas donde asomar la tarde
y arriba unos pastitos que les gustaba el cielo
y el cielo agarrando las nubes
y el gato las moscas
y la ropa inmortal secándose en el fondo
donde salta un pollo picoteando el vacío
y la abeja que entra en son de paz
y la muerte libando sin maldad en mi corazón
y el argumento decisivo
de la lluvia

*

Marche un poema al mostrador

viejo si me vieras ahora
estoy parado contra el mostrador
mis pantorrillas tensas me soportan
un rato cada una

vos te hubieras sentado en una mesa
tus hombros los hubiera soportado un respaldo
hubieras perdido tu mirada en la vereda de enfrente
qué fabulosa lejanía

yo he venido a quedar un poco más arriba
veo un poco más cerca
alcanzo a leer las letras de la vidriera
al revés

pero es lo mismo
la misma breve lucha con el paquetito de azúcar
el mismo sabor aceitoso del café suburbano

cambio propina por comentario sobre lluvia inminente
saco mi libretita con disimulo
para escribir este primer poema
al mostrador

pero el patrón me enciende una luz
solícitamente
y lo escribimos a medias
entre mi mano y su mirada




Regreso a casa - Pablo Anadón
















Vuelvo a mi casa por la noche
recorriendo el camino del arroyo:
en el fondo, entre piedras, pasa el agua
negra, veteada de reflejos,
en un lento murmullo solitario,
mientras transcurren en lo alto
de la hilera de árboles,
más silenciosas, las constelaciones.
Aquí me quedaría
para siempre,
en esta calle oscura
de tierra apisonada,
asomado al susurro del arroyo
que dice hora tras hora su secreto
como el otro, callado, de los astros
indescifrable para siempre.

Wednesday, September 02, 2020

The Raincoats - No One's Little Girl





No soy la niñita de nadie / Nunca estaré en tu árbol genealógico

Incluso si me lo pides / voy a rechazarte

Sunday, August 02, 2020

3 poemas de Adrianne Rich

PODER

 

Viviendo en los depósitos de tierra de nuestra historia

Hoy una retroexcavadora sacó a la luz  del interior de una falda de tierra desmoronada

una botella   ámbar   perfecta   un remedio

centenario para la fiebre   o la melancolía   un tónico

para vivir en esta tierra   en los inviernos de este clima

 

Hoy he estado leyendo acerca de Marie Curie:

tenía que saber que sufría   la enfermedad de los rayos

su cuerpo bombardeado durante años   por el elemento

que había depurado

Parece que negó hasta el final

la fuente de las cataratas en sus ojos

la piel agrietada y supurante   de las yemas de sus dedos

hasta que no pudo sostener más   ni un tubo de ensayo ni un lápiz

  

Murió   famosa   negando

sus heridas

negando

que sus heridas   provenían   de la misma fuente que su poder

*


A UNA POETA

 

El hielo se parte   bajo el metal

de la pala   un día más

luz difusa a través de cristales empañados

la crueldad del invierno   dejó sin salida al mar   tu vida

te envolvió   en la veintena

en un viejo albornoz   menoscabado

por manchas de leche   de lágrimas   polvo

 

Raspando costra de huevo del plato reseco

del niño   retirando la nata

de la leche ya fría   escurriendo pañales

El lenguaje flota en el punto de fuga

encarnado   susurra la bombilla fluorescente

primario   enuncia la veta rasguñada del suelo

y en el techo en el yeso rasgado ríe   imago

  

y siento el temor de que dejes de existir

antes de que tu pluma haya cosechado tu fecundo cerebro

 

pues no eres una suicida 

pero nadie llama asesinato a esto

Pequeñas bocas, necesitadas, te absorben: Esto es amor

 

Escribo esto   no para ti

que luchas por escribir tus propias

palabras   remontando las caídas

sino para otra mujer   muda

de soledad   polvo   bolsas de plástico con fugas

de niños  en una casa   

donde el lenguaje sugiere y urde

aborto   flotando en círculos en

la taza 

*


LA LEONA

 

El aroma de su belleza me arrastra a su paraje.

El desierto se extiende, de un extremo a otro.

Roca. Pasto plateado. Aguadero.

El cielo estrellado.

La leona se detiene en su recorrer de acá para allá tres metros al cuadrado

y me mira. Sus ojos

son veraces. Reflejan ríos,

costas, volcanes, la calidez

de promontorios a la luz de la luna.

Bajo la piel dorada de sus ancas

fluye un poder innato, medio abdicado.

Su andar

está acotado. Tres metros cuadrados

abarcan su paradero.

 

En territorio como éste, digo, el problema es siempre

el de alejarse en exceso, no el de permanecer

dentro de los límites. Hay cuevas,

riscos, que no exploras. Sin embargo sabes

que existen. Su orgullosa, vulnerable cabeza

los olfatea. Es su territorio,

sabe que existen.

 

Me aproximo a ella a la luz de las estrellas.

La miro a los ojos

como puede mirar alguien que ama,

entrando en el espacio tras sus globos oculares,

dejándome a mí afuera.

Así, por fin, a través de sus pupilas,

veo lo que ella está viendo:

entre ella y el torrente del río,

el volcán velado por el arco iris,

un recinto que mide tres metros cuadrados.

Rejas golpeadas.

La jaula.

La penitencia.


Traducción de Patricia Gonzalo de Jesús




Friday, July 31, 2020

Magia de Carlos Skliar

Tener dominio del lenguaje no deja de ser una ilusión, una creencia, pero también una traición hacia uno mismo. ¿Qué anima a la escritura? ¿Qué origina el gesto del escribir sino esa extraña necesidad de traducir como se pueda aquello que excede a la razón, lo que provoca zozobra, lo que desborda, lo que se ignora y se seguirá ignorando? Lo ajeno, lo otro, es también la distancia necesaria para que algo ocurra: si todo fuera interioridad, si todo tuviera ver con lo que forma parte de uno y es su reino, si cada escritura procede de una voz íntima, certera y confesional: ¿dónde está la extrañeza de lo diferente, de lo que no se repite, de lo que es contingente? (…) No dejar de pensar que el mundo ocurre entre brumas y que estamos siempre expuestos en una desnudez extrema. Lo que nos desborda es lo incomprensible y el lugar de fragilidad es el sitio donde nos encontramos.

 


Lo pequeño, lo ínfimo, lo que se quiebra delante de un mínimo roce; aquello que es inútil, inservible; lo que dura poco menos que un instante que de por sí ya es mínimo, lo que deshecha el oro, la turbia civilización y la blasfemia; incluso lo que no se recuerda demasiado, lo impar, lo insuficiente, el zapato suelto sin cordones, lo incompleto, lo débil, la manzana a medio comer, la fragilidad del tiempo, de la sílaba y de la arena; lo dócil, lo que no se pronuncia porque todavía no es palabra, lo que no se calla porque por ahora no es silencio, el árbol o la flor que quizá brote, o un niño demasiado arropado o en desamparo: éste es el mundo.

***

La única técnica es la humildad: la absoluta conciencia de que uno es totalmente incapaz y que habrá que acercarse a las cosas con el sigilo absoluto de la mirada limpia.
Si nos acercáramos con el volumen excesivo de los nombres, las cosas saldrán disparadas.
Habría que aproximarse con la suave ignorancia, con la frágil tentación del desconocimiento: abrir una puerta y, simplemente, mirar. Mirar el sol que nunca vimos antes. Mirar el pájaro que se convierte en águila. Mirar el dolor sin precaución ni alegorías. Mirar el resultado de un silencio. Mirar una sombra que es mayor a la estatura.
Sólo así –y aún así, no del todo cierto- sería posible amar, sin añorar, todo aquello que no hemos vivido todavía.

Thursday, July 16, 2020

2 poemas de Fabio Kacero


El pájaro

Primero se arrancó
una a una todas sus plumas.
Luego se comió
su propio cuerpo desplumado,
de abajo hacia arriba,
empezando por las patas
y terminando por la cabeza y el pico.
Tras el último bocado,
sintió sueño y se quedó dormido.
Cuando despertó
no sabía bien dónde estaba,
ni si era de día o de noche.
¿Qué podía hacer?, se preguntó,
y no se le ocurrió otra cosa
que ponerse a cantar.
Y el canto que cantó entonces
nunca antes
había sido escuchado.


***

El nombre

Donde estaba el camino
ahora está la maleza.

Ayer era el mar
hoy es la memoria del mar.

El nombre que solías pronunciar
ya no llama más a nadie.


Saturday, July 11, 2020

Zamba Del Laurel - Lorena Astudillo



Dejame en lo verde/ celebrar el día/ porque por lo verde/ regreso a la vida.





Magia bestial de Susana Villalba

un largo rato
estuve oliendo
una semilla
hasta que comprendí:
adentro tiene un árbol
entero
*
Monólogo 2
El perro

escarbo
escarbo
escarbo

el hueso de dios
todavía puede estar
en el corazón caliente
de la tierra


tengo celos de dios
el árbol
sólo mira hacia arriba

es imposible para mí
amar a un árbol

pero enamorarse es eso


le salto
y sigue absorto

tengo celos del fuego
que duerme en su corazón

de las estrellas
que le pasan

no soy un árbol
no puedo
entender su quietud

pero enamorarme es eso


cae la noche
como la realidad

mi universo es un baldío

me ovillo
en las raíces duras
de mi amor

tengo celos de los pájaros
abrigados
en sus ramas

envidio la noche
cayendo como un cazador
de espejismos

quién despierto
creería
en los sueños


la intemperie es una soledad
el amor es un adentro


doy vueltas
alrededor del árbol

le salto
salto de amor
y caigo
otra vez en mí

enamorarse es eso


nunca se inclina
sólo mira al sol

a las estrellas

salto
doy vueltas
para cuidarlo
de su quietud

para cuidarme
de su silencio


tengo celos del amor
que siento

es más grande
que yo

es mejor


bajo el árbol
los pájaros
dan saltitos

me acerco
porque huelen a árbol
pero se desbandan

corren
si salto alrededor

corro detrás
y levantan vuelo

por qué mi amor
parece una cacería

o una rabia


tengo celos de la tierra
que retiene al árbol

nada me aferra
desde el cielo
cuando salto

cuando caigo
nada me espera

pero vivir es eso


a diferencia del árbol
salto

le salto
pero se abre en más
y más cielo

abraza el aire
nada
quiero advertirle
pero enamorarse es eso
me respondería


el árbol
es un sol
y un perro
alrededor

qué terror
le hace echar tanta raíz

quiero abrazarlo
pero apenas llego
al borde
donde empieza a ascender

a olvidarme


el árbol no sabe
hasta dónde
puede llegar

es eterno y está cansado

escarbo
escarbo para liberarlo

pero lo imanta
la inmensidad

tengo celos de su infinito


el cielo -le dice el pájaro-
es una resistencia
al cuerpo

otra espesura

el cielo es un bosque
sin árboles


el árbol es un cazador
que sueña

no necesita seguir
a las estrellas
ni atraparlas


escarbo
en su tronco
y paso la noche
en su interior

sueño
el corazón del árbol
es un perro cansado
de buscar

y me encuentra


el verano es una fiesta
a la que no se puede entrar
solo

espero la brisa

cuando el árbol se sacude
nos parecemos un instante

solamente

enamorarse es eso


sueño
que el árbol sueña
que corre
conmigo

no es que no quiera
-me susurra-
me posee un destino
de monstruosa
altura
y soledad


me froto en el tronco
le dejo mi olor

y huelo

soy el árbol
que quiso ser yo

enamorarse es eso


viento
lluvia

lo que a mi amor alimenta
me aniquila

¿no necesita
más que luz?

lo miro dar
refugio
contemplar
celebrar lo que no está
a su alcance

no sé si lo amo
para no odiarlo
para no odiarme

también es eso
enamorarse


salto

pero no soy de altura
ni de profundidad

el árbol
aunque a mi lado
no está en mi mundo

tengo celos de ese animal
de cielo


el árbol es una trama
de gravedad y luz

echado en tierra
soy afuera
de mi amor

soy su vacío
alrededor

y él absorto
inalcanzable

ciego a la sombra
que provoca


soy sin árbol

pero mi corazón
es un árbol
en cuerpo de cazador

no quiero correr más
que árboles

aunque están quietos
no los puedo atrapar


huelo
sigo un rastro

¿qué se recuerda en el amor
que no se tuvo nunca?















De La bestia ser, Hilos Editora,
Buenos Aires, 2018

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