Monday, June 27, 2022

Tres poemas de Sonia Scarabelli

Flores que prefieren abrirse sobre aguas oscuras


¿Será cierto

que hay flores que prefieren

abrirse sobre aguas oscuras,

serán ciertos

los fugitivos actos de memoria

que descubren,

apenas entrevisto,

el amoroso borde

de una forma completa?


Cuando del denso espejo,

de la superficie azogada

que prospera

en toda vida,

emerge un ciego

resplandor de plata


¿qué pez será

moviéndose en lo hondo

el que así vuelve?


¿Qué nota breve

ofrecida por el relámpago,

sesgo

de otra inaudible

pero más vasta música?


¿Rémora en leviatán

o apenas dócil

cardumen ondulando

en danza

bajo el sueño?


¿Hacia qué móvil mar,

hacia qué mayor

misterio quieren ir

de ese modo tan frágil,

si es cierto


que hay flores que prefieren

abrirse sobre aguas oscuras?



Lección


Sabernos ir,

dijo tu voz querida,

todo está ahí,

la clave del decoro

y la nobleza

ganada de una vida

se alcanza en ese gesto.


Cierre final

del círculo, encontrado

un poco de azar

y otro, por coherencia,

por hacerse

el ciego lazarillo

de sí mismo,

poniendo el corazón

al frente de los pasos.


Estas cosas se aprenden,

me dijiste,

en parte de los libros

sí, cuando la palabra

todavía es humana

y no ha perdido

su lustre tibieza,

pero más

te enseña la tenaz

partida de los otros.

Si se van

con dolor o con pericia,

no es lo que cuenta,

importa


ese último momento,

que sin decirse ocurre,

y dicho sonaría quizás

a: Sí, te dejo ahora

y no me quejo,

seguro hubiese

querido más,

qué hacerle,

no se pudo.


Entonces pasa,

justo ahí

se suelta el alma

como un barquito,

una pequeña

barca en aguas

que ni tan frías son

ni tan profundas como dicen.


Yo creo en todo esto,

dijo tu voz querida,

y de ahí tanto esfuerzo

por aprenderlo, tanto

apuro

por no apurarme: quiero

llegar a tiempo.



No la nada


Para Germán Scarabelli

In memoriam


¿Será verdad que sólo

hay un vacío enorme tras las cosas

cuando vemos

subir la luz de un cielo como este

y abrirse el día así? ¿Será

verdad que atrás de estos colores

que el otoño dispersa, la belleza

y el dolor de los cuerpos

un santo ríe y nos espera

gozando de su engaño

con la furia inocente de lo altísimo?

¿Que hay consuelo después

como hay ahora

desconsuelo y salimos

despiertos de este sueño

y no al contrario?


Qué batalla la nuestra

si es tan dulce

a veces

cambiar esas miradas

con la luz

y si también la noche

se siente que cobija

a ratos

lo que nos duele atrás

de lo que somos.


Lo pienso ahora

que parece que te vas

y estás quedándote

al mismo tiempo en todo

lo que veo. Y no se pierde

tu forma, rasga un velo

me digo, que entorpece

mirar lo que está ahí,

lo que sentimos

amar, y cuesta irse

confiar en la ilusión

que, cuentan, es

lo misteriosamente

diferente

y no la nada.



De Flores que prefieren abrirse sobre aguas oscuras, Bajo la luna, 2008



Dos poemas de Alejandro Crotto

Mediodía

Bajo el cielo sin nubes, ahí están:
tallarines con salsa de tomates,
un pan quebrado y agua, vino.

Ahí está la harina con el huevo y las manos.
Ahí está el trigo, las uvas que tomaron sol y noche,
y los tomates destruidos, salpicados de queso,
el agua limpia.

Ahí están:
mirá y olé y masticá feliz, devotamente.


Así como la lluvia cae del cielo

Así como la lluvia cae del cielo y se filtra
fecunda y no regresa sin haber empapado
a fondo el suelo para que nazca trigo, harina
espesa y pan; así como la brasa viva
en la ceniza yace oculta y luego al dársele
por fin lugar se activa con creciente fulgor
y enciende el fuego; así como la savia tras
la espera del invierno por vasos diminutos
despierta a los sarmientos y genera con íntimo
cuidado flores, frutos... Así el verbo que sale
de su boca hace nuevas las cosas si las toca.









Saturday, June 25, 2022

Uno de Luciana Caamaño

vamos a hacer esto,

cada vez que te pases

voy a hacer una raya en la pared

y cuando la pared esté hecha fruta

y haya que dilapidar ahorros,

pedir préstamos,

acceder a garches desopilantes,

en una de esas

te das cuenta

de que te zarpás en demasía

y decidamos de una buena vez por todas

liberar al oso polar que encerramos hace tiempo

pobre animal!

soportar estas temperaturas de fin de mundo,

el cautuverio,

la alimentación inadecuada y escasa,

pobre animal!

soportarnos a nosotras

vos tan vos

yo haciendo lo propio,

pobre animal!

dejó de intentar matarnos,

ya ni piensa en huir,

pobre animal!

dejémoslo ir como si fuese uno de esos momentos terribles

pobre animal!

como si fuese una de esas cosas que supieron ser maravilla

pero ya no

ni

frío

frío

frío

tibio

tibio

caliente

ahí mismo

siempre en el mismo lugar

pobre animal!

soltesmoló

y en una de esas

alguien

pueda

salvarse




¿Cómo detectar fugas de agua en casa? - Mana Muscarsel Isla

Tengo mi casa toda llorada 

el baño la ducha 

mi habitación llorada

la mesa de luz llena de papel higiénico

llorado

entre las sábanas lloradas

donde duerme mi gata con

el ronroneo opacado por el ruido de mi llanto

mis amigos: llorados 

mi pelo

el hombro de mis amigas llorado

porque las invito a casa

a llorarles todo encima

mis manos lloradas

mis anteojos

mi mamá toda llorada por teléfono

mi hermana

Tengo la terraza de casa toda llorada, la pelopincho

mis plantas y mi interior llorado

la computadora, el subte, el barrio, 

los canteros, mi moto

el semáforo llorado

las canciones que no pude cantar

Quiero

Inventar una orilla

Invitar a mis amigas a una fiesta

en la playa donde sacudirles el llanto

a vos no

a vos te quiero en una isla

que no sea yo

bien lejos

y sin internet.
















Versión EMMA GUNST

Friday, June 24, 2022

Y entonces por qué - Letitia Ilea


yo pago mis impuestos el teléfono la luz
la tasa de carreteras y de la vía láctea
cruzo por donde toca
no piso el césped no arranco flores
y entonces por qué
no tiro con honda
no pinto grafitis en las paredes
-aunque ganas no me faltan-
no viajo sin billete
hablo educadamente
tengo un montón de carnés y permisos
y entonces por qué
yo me expreso con corrección
no llego tarde al trabajo
no me cachondeo no digo palabrotas
se puede decir que cumplo con mi deber
y entonces por qué




La selección natural perdió el rumbo - Camila Sosa Villada

la selección natural perdió el rumbo
y el hombre se siente por encima de la fauna y de la flora,
los cazadores por encima de la víctima.
los jóvenes se sienten superiores a los viejos,
los hombres creen ser mejores que las mujeres,
las mujeres creen ser mejores que los hombres.
hombres, mujeres, niños, adolescentes y ancianos
creen ser superiores a las travestis.
el rico se siente superior al pobre
el contemporáneo se siente mejor que el clásico
y el clásico hace volar el barrilete de su eternidad.
los heterosexuales se creen mejor que los homosexuales
pero el homosexual con dinero se siente mejor que el puto pobre.
el homosexual atlético saborea su imagen en el espejo,
y su narcisimo le hace creer que es mejor que
el maricón gordo que lamenta no ser mejor que nadie.
los bellos subestiman a los feos,
los inteligentes a los tontos,
los tontos a todo el mundo.
la familia es superior a la soledad.
las mujeres y los niños siempre van primero.
todos creemos merecer algo por haber vivido.
sólo es necesario alguien que nos haga reír,
no creo en merecimientos,
sólo sé que las plantas son superiores a todos
y los perros son las mejores mascotas.
nina simone es mejor que sus colegas,
y nadie podrá igualar a jessica lange.
mi vieja es la mejor cocinera del mundo,
y a las historias de amor hay que hablarlas en primera persona.
al fin y al cabo, en esta partida de justicias e injusticias,
la muerte siempre tiene las mejores cartas



Wednesday, April 27, 2022

Uno de Andi Nachon

Madadayo
Haya flores, en el aire su perfume y música: bebidas apuren los brindis
vodka por mí o whisky, que reconforte. Suenen mis canciones se oigan risas
algo desmedidas. Nadie llore. Mírense de soslayo, si pueden
mantengan contacto: sobre ese hombro una mano, la cabeza
recostada en alguna espalda. En mi honor
siéntese por favor en el piso, que se rocen rodillas o bailoteen
sin mover los pies del lugar. Charlen del tiempo, la situación climática
y si en mí piensan, sea en voz baja: hagan presentes dislexias y sepan
yo estaría fumando afuera. Celebren
recuerden y celebren: besamos indiscriminadamente
y amamos y también
incorporamos niñes, sus juegos
bajo las mesas correteos: logramos
a la vida
no le tegan miedo. Tampoco a su fin. Haya flores y bebidas fuertes y no
que no haya demasiada pena: un pollito
levantó la patita y le gustó, levantó la otra
y se cayó. Esos saltos, sus mapas
al final en hermandad con cualquier estrella
y todas las galaxias
también nos apagamos.

Andi Nachon x Jose Nico


Friday, April 22, 2022

Uno de Nanao Sakaki

 












Si escuchaste

cosas feas

lavate las orejas


Si viste

cosas sucias

lavate los ojos


Si tuviste

pensamientos crueles

lavate el corazón


Pero

siempre

dejate el barro en las patas




Tuesday, April 19, 2022

Yo quiero, todo para mí, ese coraje - Leila Guerriero

«¿Ya está, ya pasó?», preguntó mi madre. «Sí, mi amor, ya está, ya pasó», dijo mi padre, y sonrió y le dio un beso en la frente. Mi madre, todavía atontada por la anestesia de una operación que no había servido para nada, no sonrió pero dijo, con alivio, «Gracias a Dios». Yo estaba allí. Yo vi esa bestialidad. Yo sabía que a Dios no había que agradecerle nada porque la enfermedad iba a enterrar a mi madre a puñetazos en un cuarto de hospital del que no volvería a salir nunca, y me pregunté entonces, y me pregunto ahora, qué clase de hombre hay que ser para ser el hombre que fue mi padre aquella tarde: un hombre que, mirando la soledad de miedo que empezaba a abrirse bajo sus pies, parado al borde de la última ceja del abismo, se tragaba su horror y decía: «Aquí estoy: yo no te suelto». ¿A qué dioses se habrá encomendado para no aullar, para no moler a golpes el cuarto, el hospital, el mundo, mientras el cuerpo de mi madre marchaba seguro hacia la muerte? Supe que Amparo Fernández, la mujer del Cigala, el cantante flamenco, murió de cáncer una madrugada de agosto pasado en República Dominicana y que la noche siguiente él, el Cigala, subió a un escenario de la ciudad de Los Ángeles para hacer una presentación que tenía programada y, con los ojos revueltos de dolor y sangre, con traje de luto planchado por su propio hijo, enredado en los primeros crespones de la muerte, cantó. Cantó como quien dice «Aquí estoy: yo no te suelto». ¿Qué hay que ser para ser un hombre así? Porque yo quiero ser ese hombre. Yo quiero, todo para mí, ese coraje.

Leila Guerriero, de Teoría de la gravedad



Palabras poderosas, recuperadas - Liliana Ancalao

Las palabras del poder y el poder de las palabras

La palabra del poder es olvido.
Por eso la palabra memoria tiene tanto poder

La palabra del poder es ignorancia
Por eso la palabra conocimiento tiene tanto poder

La frase del poder es solamente hoy
Por eso se tejen juntas las palabras pasado presente y futuro, con tanta persistencia de raíz.

La palabra del poder es yo
Por eso la palabra nosotros tiene tanto poder

La palabra del poder es distracción
Por eso la palabra poesía tiene tanto poder.





Wednesday, April 13, 2022

Falta de atención - Wisława Szymborska

Ayer me porté mal con el cosmos.
Viví todo el día sin preguntar por nada,
sin sorprenderme de nada.

Me dediqué a las tareas cotidianas
como si fuera lo único que tenía que hacer.

Aspirar, esperar, un paso tras otro, obligaciones,
pero sin pensamientos que fueran más allá
de salir de casa y volver a casa.

El mundo podría ser tenido por un mundo loco
y yo lo tuve para mi propio y trivial uso.

Ningún cómo, ningún por qué,
o de dónde ha salido éste,
o para qué quiere tantos impacientes detalles.

Fui como un clavo superficialmente clavado a la pared,
o
(aquí una comparación que no se me ha ocurrido).

Uno tras otro se fueron sucediendo cambios
incluso en el limitado campo de un abrir y cerrar de ojos.

En la mesa más joven, con una mano un día más joven
había pan de ayer cortado de forma distinta.

Las nubes como nunca y la lluvia como nunca,
porque era con otras gotas que llovía.

La Tierra giraba sobre su eje
pero en un espacio abandonado para siempre.

Duró sus buenas 24 horas.
1.440 minutos de ocasiones.
86.400 segundos que mirar.

El cósmico savoir-vivre
aunque calla sobre nuestro asunto,
exige, sin embargo, algo de nosotros:
una cierta atención, un par de frases de Pascal
y una sorprendente participación en este juego
de reglas desconocidas.




3 poemas de Tamara Kamenszain

¿Ya hablé de la muerte?

¿Ya hablé de la muerte?
murió mi hermano
murieron mis padres
murió el padre de mis hijos 
tantos amigos murieron
y dije y digo que no están más.

¿Eso es hablar de la muerte?

Dejé anotado que se fueron
Les dediqué libros los nombré
por sus nombres me anoticié
de que nadie me contestaba.

¿Eso es hablar de la muerte?

Ensayé todo lo que pude
insistí con estribillos ajenos
“debajo estoy yo” “debajo estoy yo”
pero Pizarnik ya había nacido
enterrada Alejandra Alejandra
se hizo llamar desde chica
y eso sí que es hablar de la muerte.
Yo solamente la cito
porque nací en una generación
y eso no es hablar de la muerte
si el cuerpo camina solo
plegarse con otros al paso del tiempo
es un deporte literario:
“La muerte y la vida estaban
En un cuaderno a rayas".

*

Cuando le cuento un sueño

Cuando le cuento un sueño a la analista de hoy
casi no dice nada una vez más se calla la boca
como si buscara que en el silencio de mi propia novela
hable mi realidad yo sin embargo
persisto no acabo de despertar
parece que necesito encontrarle un sentido freudiano
a lo que no tiene, ya lo dije, no tiene
vuelta atrás.
Eso me obliga a escribir sobre mí
y cada vez que una servilleta blanca se abre de su función
el bar transforma la indiferencia de los que me rodean
en una oportunidad voy bien me digo estoy escribiendo algo
después en casa lo paso lo imprimo y un día
si me llego a comprar un cuaderno por cansancio
voy a terminar cayendo en el diario íntimo y la poesía
tendrá que versar sobre otros asuntos
porque hay otra línea, tiene que haber otra.

*

Destino

Dónde estará lo que sigue
me pregunto
mientras lo que quedó atrás
se parece
a un barril sin fondo
en el que es imposible buscar
un indicio para este futuro
que viene cabalgando lentamente
como una flecha de esas
que siempre van a dar en el blanco
aunque hagan un trayecto sinuoso
que a los ojos de ciertos ingenuos
puede parecer
errado.



Uno de Valeria Tentoni

Estaba por escribir un poema de odio
pero me tiré un poco en la cama
no atendí el teléfono.
Pensé el asunto:
decía cosas que tenían que ser dichas
todos los versos que se me ocurrían me parecían brillantes
encajaban bien, se movían bien,
las palabras eran tiburones embadurnados con aceite en mi cabeza,
aparecían, una detrás de la otra, dictadas por una supernova
me decía sí, ahora me voy a levantar
y voy a escribir esas líneas definitivas de venganza
y bronca y dolor y repulsión y venganza
y todo va a estar bien después, el poema
va a curarme, va a quedar ahí
como una cicatriz humeante,
va a hacer por mí ese camino. Me voy a levantar y el poema
o si no es eso por lo menos levantarme.
Pero me quedé dormida.




Ondas de radio - Raymond Carver

para Antonio Machado

La lluvia paró y la luna apareció.
No entiendo nada sobre las ondas de radio.
Aunque creo que viajan mejor justo después
de una lluvia, cuando el aire está húmedo.
En cualquier caso, puedo sintonizar
con Ottawa o, si quisiera, con Toronto.
Recientemente, por las noches, se ha despertado
en mí un suave interés por la política canadiense
y sus asuntos internos. Lo que buscaba aún más
eran sus emisoras musicales. Podría quedarme sentado
y escuchar, sin tener nada que hacer ni pensar.
No tengo tele y había dejado de leer
los diarios. Por las noches, encendía la radio.

Cuando vine aquí estaba tratando de ausentarme
de todo. En especial, de la literatura.
Con lo que conlleva, y lo que sigue después.
Existe en el alma un deseo de no pensar.
De quedarse quieto. Junto a ello,
el deseo de ser estricto, sí, y riguroso.
Pero el alma es también un conchesumadre blando,
no siempre confiable. Y lo había olvidado.
Escuché cuando decía: “Mejor cantar lo que se fue
y no volverá más allá de lo que aún permanece
con nosotros y que seguirá con nosotros mañana.
O no. Y si no, también está bien.
No tenía mucha importancia, decía, que un tipo cantara.
Esa es la voz que oí.
¿Se imaginan que alguien piense así?
¿Qué todo da igual?
¡Qué sinsentido!
Pero yo pensaba todas esas estupideces por las noches
sentado en la silla mientras escuchaba mi radio.

Entonces, Machado, ¡la llegada de tu poesía a mi vida!
Fue un poco como un tipo de mediana edad enamorándose
de nuevo. Un hecho extraordinario, tal vez también vergonzoso,
para presenciar.
Tonterías como colgar una fotografía tuya.
Llevaba tu libro a la cama conmigo
y dormía con él a mano. Una noche, un tren iba
por mis sueños y me despertó.
La primera cosa que pensé, con taquicardia,
allí en el dormitorio a oscuras, fue:
Está bien, Machado está aquí.
Luego pude volver a dormir otra vez.

Hoy tomé tu libro cuando salí a dar
un paseo. “¡Presta atención!” dijiste
cuando alguien preguntó qué hacer con su vida.
Entonces miré alrededor y tomé notas de todo.
Luego me senté al sol con él, en mi lugar
al lado del río donde podía ver las montañas.
Cerré mis ojos y escuché el sonido
del agua. Después los abrí y comencé a leer
“Las últimas lamentaciones de Abel Martín”.
Esta mañana pensé mucho en ti, Machado.
Y espero que recibieras el mensaje que te envié,
sabiéndome incluso en frente de lo que se dice muerte.
Está bien si no lo recibiste. Duerme bien. Descansa.
Espero que tarde o temprano nos encontremos.
Y pueda yo mismo decirte todas estas cosas.




Fuera del camino - Gary Snyder

para Carole

Somos libres de encontrar nuestro propio camino
sobre las rocas –a través de los árboles-
donde no hay senderos. La montaña y el bosque
se presentan a sí mismos a nuestros ojos y pies
que deciden por sí mismos
en su antigua sabiduría del hacer
a dónde nos llevará la naturaleza. Hemos
estado aquí antes. Es más íntimo de cierta forma
que caminar por los caminos que trazan una ruta
a la que te pegas,
todos los caminos son posibles, muchos funcionarán.
Estar bloqueados es su propia especie de placer,
superarlos es una alegría, las excursiones
y los desvíos descubren troncos cortados y flores,
los senderos de los ciervos van directo, la vía de las ardillas
a través, los afloramientos nos dejan por encima.
Descansando en los troncos de los árboles
salimos de los cimientos, pescando y mirando
ambas haciendo elecciones –ahora separamos nuestros caminos-
y más tarde nos reencontramos. Estoy en lo correcto, tú lo estás
salimos juntos. El Mattake, el “Hongo del pino”
se levanta en la base de un muñón. El piso denso y enmarañado
de las ramitas y las agujas del abeto rojo. ¡Esto es la naturaleza!
Reímos, salvajes, de seguro,
porque el no lugar es más lugar que otro lugar,
que todos los lugares en total
y nuestros tobillos, rodillas, hombros &
caderas saben bien donde se encuentran.
Recordemos como el Dao De
Jing lo plantea: el camino no es el camino.
Ningún camino te llevará ahí, estamos fuera del camino.
Tú y yo, ¡así lo hemos elegido! Nuestros viajes al aire libre
a través de los años nos han dado práctica
para esta excursión juntos,
en lo profundo las montañas
lado a lado,
encima de las rocas, a través de los árboles.





3 poemas de Mario Montalbetti

MI (poema de amor)


Vendí todas mis alcachofas
por un boleto al lugar en que vives.
Ningún percance.
El tren salió en horario
sol y vacas gordas todo el camino.
Pero tu pueblo no apareció nunca.


*

La dorada
 
A la pregunta ¿cuánto has amado?
responde como si el lenguaje, mejor aún,
 
como si el vino se hubiera acabado.
Di que has de ir por más.
 
Afila el cuchillo y eviscera
la dorada que yace exangüe
 
sobre el batán vil de la cocina.
Y con la misma hoja separa lo tuyo
 
de lo tuyo. Es tuyo.


*


REVISIÓN (dos días después)


Somos lo que sabemos.
Sabemos que somos mortales.
Se dicen cosas.




La lluvia - Claudia Masin

¿Viste cómo llueve?
Llovió así toda la noche
y a cada cierto tiempo yo te hablaba, estuvieras donde estuvieras,
aunque fuera en el extremo más inalcanzable
de la tierra. Cuando llueve así, toda la noche, te decía
pareciera que el mundo fuera a desprenderse de su eje,
pero la sorpresa más inmensa es que el vendaval termina
y todo permanece como estaba, apenas un poco de desorden
que lentamente se transforma en armonía.
Desde niños, vivimos sobreviviendo a catástrofes como ésa,
a los efectos de lo que tendría que haber pasado y no pasó:
que la casa se inunde y nuestras cosas se pierdan
arrastradas por la marea sucia, entre piedras y palos
y restos de animales, un desperdicio más lo que hasta entonces
ha sido nuestra historia, los objetos
que confirman que somos seres físicos y no un soplo
filtrándose desde afuera de esa vida brutal de la materia
que no se detiene jamás para incluirnos. ¿Soñaste alguna vez,
cuando llega la violencia del aguacero,
con que el río se salga de su cauce para siempre y nos empuje,
soñaste con la noche en que el rayo finalmente nos alcance,
descalzos bajo la luz, como esperando saber algo
que sólo el impacto de una fuerza sobre el cuerpo
podría revelarnos? Pero el rayo no cae, no cayó
y al día siguiente todo sigue a salvo en el mismo lugar.
Ese es el mayor desastre que conozco: haber estado al borde,
una noche, de que nos fuera concedida una verdad
extraordinaria, y al amanecer darnos cuenta
de que somos los mismos y no sabemos nada
que no supiéramos ya.







Monday, April 11, 2022

Uno de Tilsa Otta

Me gusta pensar que cuando las parejas enamoradas dicen que se amarán por siempre
Realmente su amor dura para siempre
Aun cuando se hayan separado
Se odien en algún momento
Se olviden eventualmente
Se extrañen un día
Quieran regresar y no puedan
Encontrar su amor porque está
Criogenizado en un compartimento especial que todos tenemos en nuestros corazones donde se conserva para siempre en perfectas condiciones pero fuera de nuestro alcance Lo cual es mejor si pensamos
En todo lo que hemos destruido
Como especie


Sunday, April 10, 2022

Uno de Mario Montalbetti

 








éste es el verso en que la sangre se vuelve vino y el paraíso metrópolis

y la daga imaginaria se clava sobre pechos mojados
éste es el verso en el que entro al pueblo

y pregunto por ella y por un bar llamado el patio
todos volteamos hacia el mismo lugar todos cometimos el mismo error

caminé por estos versos para olvidar tormentos y sentí un alivio pasajero al ver
jacarandás en flor

pero luego todo volvió de golpe y no pude sino escupir sobre estas calles

en este verso llueve como lloverá en el último otoño
por fin el actor no es el héroe por fin no hay nada que entender

en dos días llegarán al sur privado de sur

los caballos ya se esconden en las acequias afiebrados
en este verso no se puede seguir

éste es el verso en el que no se puede seguir

Tuesday, March 29, 2022

Un poema de Cecilia Martínez Ruppel


 







¿Dónde estás? 

En la palma de la mano de un monstruo.


Podés tirarte al vacío.
Si soy sincera no me voy a matar.

El fracaso es sólo cambiar de camino.

¿Como un sacrificio hacia lo divino?
Como una forma nueva de hacer las cosas.

O como lo que te hubiese gustado ser.
El corazón de un bosque.

Es una buena forma de empezar.
¿Y cuándo estaré lista para amar?
Cuando rompas el deseo de apoderarte de alguien,
porque ¿qué es el otro?
Parte de mí.

¿Eso en tu mano?
Es un monstruo y lo amo.

¿Y qué es amar?
Tejer un vínculo de complicidad con el mundo.



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Les comparto también la vez que conversé con Cecilia para Radio Cuaderno
(Radio Cuaderno se escucha de lunes a viernes, de 19 a 20, por Radio Nacional Gualeguaychú, se puede escuchar online aquí)







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