Wednesday, December 14, 2016

3 poemas de Héctor Viel Temperley

No siempre
que la casa duerme,
duermo.

A veces, en la noche,
soy como un trompetista
con los ojos abiertos.

Pero eso sí,
cada vez que llueve,
yo lluevo.

*

Si en lugar de haber hecho
lo que hice
hubiera hecho todo lo contrario,
hoy, exactamente igual que hoy,
estaría gritando al cielo: Padre,
si es de tu agrado,
aparte de mi rostro estas moscas.

*

Se pueden contar por la arena
todas las gotas
que llovieron.

No son iguales a los otros
los insectos que hicieron
estos millones de agujeros
iguales en la playa.

A estos, los debe haber inventado
San Francisco,
con las manos abiertas
y mirando hacia el cielo.



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